domingo, 11 de diciembre de 2011

29 octubre 20hrs

Apareciste sin pedirlo y sin pensarlo pero en el momento en el que te vi pensé que la historia iba a ser dulce. No sé que tienes pero me haces sonreír como hacia tiempo que no lo hacía. Me relajas, me das serenidad, me encanta olerte, acariciarte, estar encima tuya.

Si se que voy a verte al día siguiente me duermo antes porque sé que a la tarde estarás frente a mí, lástima que luego el tiempo se pase tan deprisa a tu lado. Ojala en el momento en el que te quitas el reloj el tiempo se detuviera así podría admirarte más sentir tus manos heladas sobre las mías, curarte las heridas por ser una torpe y regalarte mil y una sonrisa de esas que te gustan.

Me aterra la idea de quererte, porque ya lo hago, no eres mía pero me muero de celos cuando siento que te puedo perder. Me encantaría decirte todo lo que siento todo lo que me haces sentir, todo lo que experimento cuando estoy contigo pero sé que eso me puede llevar a perderte. Me conformo con que estés ahí cada noche, con poder seguir picándonos, con dejarme ganar, con ver y hacer locuras de esas que tanto te gustan…

Ojala algún día leas esto a mi lado y que me beses como tantas veces he deseado y pensado.

Tu olor

Todo huele a ti, tu olor se ha quedado impregnado en mí y sobre todo en mi sofá o quizá debería de decir nuestra pequeña fortaleza, ese lugar que nos protege con la ternura y suavidad de una manta y un puñado de cojines, donde nada nos importa salvo estar tranquilas y procurar que la respiración no se sincronice para evitar dormir y perder el autobús.

Bueno, hay algo que si que logra penetrar en nuestro pequeño mundo mullidito y es algo tan efímero como el tiempo, el reloj, ese que hace que nos separemos y que nuestras miradas se limiten a ciertas horas. Ese que pasa tan deprisa cuando te tengo entre mis brazos o cuando nuestros dedos se entrelazan. El mismo que no te ha dejado aun probar mi nórdico y ese que quiero que se pare cuando estoy contigo porque todo el tiempo a tu lado me sabe a poco.

A veces cuanto te echo de menos basta con cerrar los ojos para sentir tu olor, o tus brazos rodeándome, otras muchas apareces sin más, tu olor está entre esas cuatro paredes y cuando las cruzo me invade y me saca una sonrisa. Otras, no son ni siquiera un olor, aunque creas que todo gira en torno a eso, a veces son paisajes, atardeceres, acentos, melodías, colores, animales, estampas … cosas diarias que mi subconsciente te asocia y hace que me salga una sonrisa.

Siempre estás es mi.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Si yo,tu

Ultimamente solo soy cuando estoy contigo. Me siento viva, infantil, alocada, tierna,.dulce, risueña y todo gracias a ti.

He vuelto a ser yo gracias a ti!

domingo, 6 de febrero de 2011

Tengo miedo, me das miedo, he vuelto a sentir esa lavadora en mi tripa que me hace marear, que me sienta tan mal que hacen que se me salten las lágrimas, no sé por qué, pero es lo que sucede últimamente.

Me embalo, corro, y cuando veo el salto que tengo que dar me freno, me da vértigo, pero quiero saltar, quiero que se me encoja el estómago como tanto me gusta, como esos veranos en el chalet montando en el columpio, ese gusanillo en el estómago que hace ver que estamos vivas. Pero me frenas, me coges de la mano y me paras, me parece bien porque quiero seguir disfrutando de ese aire en mi pelo, de tu mano, pero me embalo y no puedo evitarlo. Por eso te siento mía, y te quiero solo para mí pero al mismo tiempo te dejo tu espacio porque aun no he de esperar, de esperarte.

Creo que el camino va a tener muchas pullitas, muchos piques, porque somos muy cabezotas, pero confío en que en la meta esté nuestra recompensa…

Sé lo que siento y creo que es más de lo que debería de sentir, pero ¿y tú? Aun miro hacia atrás cuando dices algo dulce, porque no soy consciente que la que está al otro lado soy yo, que es a mí a quien hablas, me levanto pegada al correo por si has madrugado más que yo y me das los buenos días, me pongo la radio buscando una canción para regalarte, me estanco en cada frase bonita, la leo y releo hasta que consigo aprendérmela y que así de algún modo cale en mi.

Me inflo cuando leo que soy todo lo que pediste, que gracias a mí has descubierto cosas que creías olvidadas, que has vuelto a creer y que te vuelves a sentir viva.

Créeme cuando te doy las gracias por aparecer en mi vida, por creer en mí, por levantarme del fango cuando no tenía fuerzas, por hacerme sonreír, ya no me acordaba del sonido de mi risa, de mis arrugas en la cara, de lo que era que el corazón volviera a palpitar y no de angustia precisamente.

Me muero de miedo, tengo tanto puesto que no quiero que se quede en un mero pasatiempo….