Apareciste sin pedirlo y sin pensarlo pero en el momento en el que te vi pensé que la historia iba a ser dulce. No sé que tienes pero me haces sonreír como hacia tiempo que no lo hacía. Me relajas, me das serenidad, me encanta olerte, acariciarte, estar encima tuya.
Si se que voy a verte al día siguiente me duermo antes porque sé que a la tarde estarás frente a mí, lástima que luego el tiempo se pase tan deprisa a tu lado. Ojala en el momento en el que te quitas el reloj el tiempo se detuviera así podría admirarte más sentir tus manos heladas sobre las mías, curarte las heridas por ser una torpe y regalarte mil y una sonrisa de esas que te gustan.
Me aterra la idea de quererte, porque ya lo hago, no eres mía pero me muero de celos cuando siento que te puedo perder. Me encantaría decirte todo lo que siento todo lo que me haces sentir, todo lo que experimento cuando estoy contigo pero sé que eso me puede llevar a perderte. Me conformo con que estés ahí cada noche, con poder seguir picándonos, con dejarme ganar, con ver y hacer locuras de esas que tanto te gustan…
Ojala algún día leas esto a mi lado y que me beses como tantas veces he deseado y pensado.
